Hace unos meses me invitaron a una boda, se trataba del
hermano de una de mis mejores y más queridas amigas, y pues he tenido la
oportunidad de compartir con mucha de su familia, e incluso de ser compañero de
borracheras del incauto que se iba a casar. La mamá del novio, junto con la
invitación, me dio los datos del hotel donde deberíamos quedarnos todos los
invitados del novio ya que la boda se celebraría en una ciudad llamada Vega de
Alatorre, que se encuentra al norte del Estado de Veracruz, ya que la novia es
de allá y pues a pesar de que prácticamente toda la familia y amigos de ambas
familias se encuentra aquí en Xalapa, pues por tradición decidieron hacer la
boda allá. En fin que yo muy previsor, hablé por teléfono al hotel que me
recomendaron, hable e hice mi reservación. Llego la semana de la boda y pues
por cuestiones económicas, no tenía claro si iba a poder ir o no, sin embargo
otra amiga me convenció y pues el jueves en la noche quedo decidido y el sábado
partiríamos al norte del Estado.
El sábado por la mañana, en chinga me puse a
hacer mi maleta, a buscar corbata y todo lo necesario para el viaje, el cual
iniciamos cerca del medio día. Después de manejar por espacio de dos horas, por
fin estábamos en nuestro destino.
Una vez registrado en el hotel, me encontré, hecha
un manojo de nervios y aderezada con unos tubos en el cabello, a la mama del
novio, quien me vio con cara de “ahí está mi superhéroe”, corrió por el lobby
del hotel a abrazarme mientras me decía: Juanito, tú me vas a llevar a la casa
de la novia, verdad?... pues no tuve más que decirle: súbase al coche!... esbozó
dos tres palabras en el camino, pero en realidad yo podía percibir sus nervios,
después de preguntar un par de veces, dimos con la casa, la deje y entonces decidí
turistear un poco por el pueblo, fui a conocer la playa de ahí, un lugar
bonito, con unos esteros antes de llegar al mar, después busque un lugar para
comer.
Regrese al hotel con el tiempo justo para rasurarme, bañarme y estar
listo para la misa, una vez concluidas mis labores de higiene personal, me
pongo los calcetines, la camisa, el pantalón, le hago el nudo a la corbata y
entonces vino el pánico… los zapatos!... lo zapatos los olvide en Xalapa!...
Noooooooo!!... y ahora?, por mi mente cruzaron mil cosas en 3 segundos, ósea, ¿Cómo
pude olvidar los zapatos para un evento al cual había viajado especialmente?
¿Será prudente llegar a la boda, en traje y con unos tenis converse negros? ¿Y
si me regreso? ¡Sólo a mi me pasan estas
cosas!... en fin, salí al pasillo y me encontré a mi amiga, la hermana del
novio, ella ya estaba lista para irse, pues ya sólo faltaban 15 minutos para
que iniciara la misa, y me dice: Juan, a dos cuadras de la iglesia hay una zapatería…
¡Dios! ¿Debía de gastar en zapatos nuevos?... Pues agarre las llaves y fui en
busca de la zapatería, entre y le dije a la señora en mi desesperación: “¿Qué
tiene en color negro, talla 9 y barato?”… pues después de probarme 3 pares, salí
de ahí con zapatos nuevos, y la boda estaba nuevamente en curso, regrese al
hotel, termine de arreglarme y me fui a la misa, a la cual obviamente llegué
tarde.
Me senté junto a otra amiga y su esposo, justo en ese momento, cuando el
choque de adrenalina de los minutos anteriores bajo, pues fue cuando llego el
golpe de calor, ¡Ah para calor infernal que hacía en el interior de la
iglesia!, por donde sea que volteara había señoras con sus abanicos, gente
sudando, no un calor espantoso, luego pensé, ósea todas las mujeres, con
tremendos escotes, con faldas que les permiten que se les refresquen hasta las
ideas, y ¿aún así se están soplando con un abanico? ¿Neta? Ósea, las invito a
soportar el puto calor con un pantalón, con camisa, corbata y saco!, y agrégale
que sin abanico…. En verdad, las invito… cuando de pronto la corbata la sientes
tan apretada que te ahoga, cuando dejas hasta de poner atención a lo que el
sacerdote dice, porque estas ocupando hasta la ultima célula de tu cuerpo para
tratar de refrescarte, horrible… sin embargo, ahí aguantas, es por tus amigos
que estas ahí… la misa sigue su curso, de pronto, llega el momento de “darse
fraternalmente el saludo de la Paz” momento que he notado, es para aprovechar
para viborear el vestido de la “amiga” sentada 3 filas atrás, para hacer el “pase
de lista” de quien sí y quien no llego a la misa y así, ósea, ¿Dónde están las
buenas costumbres que nos enseñaron los abuelos?
Concluida la misa y después de preguntar a medio mundo por
la ubicación del salón y de medio perdernos, dimos con el “salón social del
Pueblo” y cual va siendo la sorpresa de todos al darnos cuenta que no estaba
climatizado y a pesar de que ya era de noche, el calor estaba siendo
insoportable, e insisto, con traje es peor! Tomamos nuestros lugares, e inicio
la recortadera de gente…. Perdón, la fiesta!
Estaba sentado junto a los papás de otra amiga a mi derecha,
a la izquierda tenia a la prima de la novia, quien también es mi amiga, y de
frente a mi otra amiga y a su esposo y empiezan a correr los comentarios típicos,
“ya viste el vestido de esa… que descortesía de ese otro… como puede caminar
con esos tacones… esa vieja parece de la vida galante… quien la peino, su hija
de 4 años… quien le dijo que eso le combinaba…” en fin, la fiesta estaba siendo
todo un éxito, hasta que los novios hicieron su arribo y la del micrófono dice:
Démosle la bienvenida y un fuerte abrazo a Angélica y Ricardo!... y en mi mesa,
¿Ricardo? ¿Qué nos equivocamos de boda? (el novio se llama Gerardo) jajaja
nooooo! Ahí venia entrando Gerardo… un rato después me contaron que la mamá del
novio poco le falto para desgreñar a “la pendeja que le cambio el nombre a mi
hijo”… Fue muy chistoso. Entonces vino el tradicional Vals, el brindis, y llego
la deliciosa cena, la verdad es que estuvo muy rica, para ser boda, estuvo muy
muy bien, bueno, hasta que de pronto el fondo musical “romántico” de la cena empezó
a sonar, “¡corre!” de Jesse & Joy…
sólo porque la rolita tiene acordes “románticos” no quiere decir que lo sea, es
una rola de total desamor y como que no venia al caso en una boda, pero bueno…
el calor seguía siendo insoportable y de pronto escucho a un matrimonio de
sexagenarios donde ella le decía a él: “¿Qué prefieres, ser un macho sudado o
un delicado fresco?” jaja moría de la risa con el comentario… la boda siguió
transcurriendo sin mayor novedad, vinieron las rolas de cajón, ya saben, Payaso
de Rodeo, Juana la Cubana, El Venao, I Will Survive, YMCA, y tantos y tantos éxitos
del reportorio de cualquier boda respetable, el ramo y el liguero se lanzaron,
mientras yo desde la comodidad de mi asiento, con mi copa de whisky con agua
mineral en mano, viendo desde lugar preferente todo lo que sucedía a mi alrededor,
y mi felicidad fue mayúscula, cuando a las 2 de la mañana llego el mesero con
unos ricos (en verdad muy ricos) chilaquiles rojos picositos. Realmente la pase
muy bien, me divertí bastante, tome bastante, comí muy rico, y creo que las 2
horas de carretera y los zapatos nuevos, valieron la pena, tanto que ni el
hecho de que mi celular no tuviera 3G en ese lugar me afecto tanto.
¡Qué vivan los novios!
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